jueves, 7 de noviembre de 2013

Recordando el viaje a Barrancas - Laguna de los Pozuelos 1ra Parte

Por aquel otoño del año 2011 ya estábamos consolidando el grupo. Mis queridos amigos Rafael, Cesar y Alberto ya formábamos un cuarteto solido en el cual cada uno sabia las limitaciones (y las potenciales locuras) de cada uno. Pero siempre resultaba que estábamos muy limitados en el conjunto de personas para armar aventuras seguido por que dependíamos 101% de la alineación astronómica para que se de un fin de semana en el cual coincidir (obviamente yo no tengo ni tenia problemas, amada soltería muajaja)

Así es como de a poco fuimos buscando nuevos elementos para salir a rodar...

Y una de esas reuniones clásicas en la pizzeria de Parque San Martín aparecieron 2 nuevos candidatos. Y QUE MEJORES CANDIDATOS !!! los 2 con hermosas Africas Twins. La pizzeada cada uno relato con énfasis sus experiencias y todo apuntaba que se podía armar un viaje a la Puna y recorrer mas kilómetros que los usuales. En pocas palabras no era necesario el clásico viaje iniciatorio por Ocloyas/Tiraxi en donde medimos las capacidades individuales.

Pactamos el día, hora y lugar.

Y llego el 22 de Abril del 2011.

A las 6.45 de la mañana hacia MUCHO frió y nos reunimos en una ypf. Alguno cargo nafta, pero mas que nada nos dedicamos a repasar el itinerario que había armado. Estaban los tiempos y las distancias fríamente calculadas para no dejar demasiados puntos al azar. Lo mas importante, había que recorrer 150km de camino de puna (para el que no sepa es básicamente rectas infinitas, bancos de arena, pedregullo y MUCHISIMO serrucho) y llegar a mas tardar al atardecer a La Quiaca donde ya había reservado telefónicamente un hotel para los 6 que íbamos.

Salimos a la ruta y como es costumbre me mandan adelante para marcar el ritmo. Llevo parejo 100km/h y veo que van un poco mas lento que lo usual. -Sera el frió que los acobarda- Pienso para mis adentros.
La cosa es que llegamos a Purmamarca y todos piden un cafesito para pasar el frió de la ruta. Vamos al único lugar abierto y nos sirven masomenos bien (se nota que caímos cuando recién abrían para limpiar). Ya con el estomago caliente empezamos a abrigarnos pensando en los 4.100msnm de la cuesta de Lipan.

Y no erramos... el frió de Lipan a la mañana era cruel. Hicimos 1 parada obligadamente para calentar las manos y en la punta en donde esta el hito de altura máxima sacamos las fotos de rigor y emprendimos rápidamente el descenso por que el viento tan fuerte había echo caer la pobre moto de Rafa.

En las Salinas también las clásicas fotos y aprovechamos para bajar a la Sal y recorrer un poco los caminos que hacen los camiones que van a los puntos de extracción en donde se forma piletones de salmuera de un intenso color turquesa.

Fin primera Parte.



lunes, 28 de octubre de 2013

El Ahicito.

EL AHICITO

Cuantas veces fuimos testigos de esa distancia imaginaria que nunca esta demasiado lejos y ,obiamente, demasiado cerca. Es ese medio entre dos puntos en donde la distorsión espacio temporal logra su mayor efecto librando una batalla entre las leyes de la física y la fé.

Yo conocí el "ahicito" gracias al conjuro shamanisticos de los pobladores de la puna/quebrada, que con mágicos sortilegios indicaron siempre con justa exactitud la ubicación del mismo.

 La pregunta para encontrar este fenómeno no tiene que ser directa, ya que uno puede provocar la ira de los Dioses Andinos y terminar en una Salamanca. Siempre uno  tiene que enfrentar la búsqueda con la simpleza del ignorante ya que es primordial a atreverse a consultar a un lugareño sin muestras de conocimiento previo y formular las siguientes invocaciones  "donde queda?" y el más temido "cuanto falta?" a lo que la respuesta invariablemente es "ahicito"... con esto uno ya puede entregarse al mágico trayecto.

Invariablemente uno se encontrara confundido, ya que la distorsion espacio/temporal tiende a alterar nuestros sentidos, y posiblemente una profunda angustia al saber que la distancia en la disformidad tiende a duplicarse en el mejor de los casos. Pero no hay que entrar en el pánico, pues siempre es posible encontrar el lugar al que uno quería llegar acompañado por el "ahicito" y alguna mágica creatura de los cerros que se ríe de nuestro asombro.


Gabriel L. Poccia
Punta Corral es uno de los lugares en donde se puede experimentar el particular fenómeno.

Que es Jujuy ??

Jujuy es esa provincia perdida, que rara vez sale en las noticias y que salvando el Cerro de Siete Colores (Purmamarca) y la Quebrada de Humahuaca, pocas personas (incluyendo a los mismos coterraneos) tienen el lujo de conocer íntimamente.
Es mas fácil encontrar a alguien que haya viajado a Miami y haberse sacado una foto con el Raton Mickey en Orlando que una persona que conozca Cusi-Cusi y el Valle de la Luna (si, tenemos nuestro valle de la Luna).
Este tipo de contraste es el que a uno le obliga a tratar de cambiar esta cultura de lo Importado y aprender a valorar lo que tenemos al alcance de la mano. Es un turismo barato y generalmente de facil acceso y con lugares mágicos que invitan a hacerse espiritualmente uno con la tierra.
Quien no a soñado con paisajes IMPOSIBLES, amaneceres y puestas de sol que escapan de lo que uno cree pueden captar nuestros ojos. Eso es nuestro Jujuy !
Atardecer en la Puna cerca de las Salinas Grandes, Ex Ruta 40 llegando a El Moreno (Jujuy). 


Caida del Sol en el Cerro Azul con Viento Norte, Carahunco Ruta Prov. 56 

Estrenando este espacio !!!

Tan simple que me cuesta enfocame de que tratar en este blog.
Creeria que lo fundamental es presentarme antes que nada.

Mi nombre es Gabriel Poccia y soy desde hace ya años uno de esos personajes complicados que Dios de alguna manera se ingenio en cocinar para después perder la receta.
Soy Jujeño, pero la verdad es que tengo mis serias dudas... Soy firme creyente de que de algún ser extraterrestre se intereso por mi madre. Jaja
Mis pasiones son la Moto, la Fotografía y recolectar información de temas variados. No le echo asco a nada en mi tarea de armar este rompecabezas que llamamos vida y darle un sentido y, por que no, divertirme en el proceso.